Amor y Salud

Espacio literario 18 de septiembre de 2017

Les compartimos un hermoso cuento:


Un hombre sube a un ómnibus, para viajar hasta su lugar de trabajo. En la siguiente parada sube una señora anciana que siempre se sentaba junto a la ventana. Ella abría su bolsa, sacaba un paquetito, y se pasaba todo el viaje arrojando pequeñas cositas para afuera. La escena se repetía día tras día, curioso el hombre, le pregunta: -¿Señora, que es lo qué arroja por la ventana?-

- Tiro semillas-  respondió ella.

- ¿Semillas? ... ¿Semillas de qué?-

- De flores. Es que miro para afuera y la calle está tan vacía! Me gustaría poder viajar viendo flores coloridas por todo el camino.-

- Pero señora, las semillas caen sobre el asfalto, son aplastadas por las ruedas de los autos, devoradas por los pájaros... ¿Cree usted que las semillas germinarán a la vera del camino?-

- Así es, hijo mío. Aunque muchas se pierdan, algunas acabarán cayendo en la tierra, y con el tiempo van a brotar.-

-Aún así querida señora, demorarán en crecer, necesitan agua…-

- Ah…, yo sólo hago mi parte. Siempre hay días de lluvia. Si alguien arroja las semillas, las flores nacerán.- Diciendo esto, se dio vuelta hacia la ventana y recomenzó su trabajo.

El hombre entonces descendió del ómnibus, pensando que la señora ya estaba senil.

Tiempo después, en el mismo ómnibus, el hombre al mirar para afuera percibe flores a la vera del camino... ¡¡Muchas flores!!... ¡El paisaje colorido, perfumado y lindo! Se acordó entonces de aquella señora. La buscó en vano. Y le preguntó al chofer del ómnibus, que la conocía muy bien:

- ¿Señor, que sabe de la viejecita de las semillas?

- Pues… Murió hace cerca de un mes.

El hombre se volvió a su lugar, y continuó mirando el paisaje florido, a través de la ventana

“Quién lo diría…, las flores han brotado”

¿Pero de qué valió su trabajo? Murió y no pudo ver toda esta belleza.

En ese instante, oyó risas de criaturas. En el asiento de enfrente, una niña señalaba por la ventana, entusiasmada:

-¡¡ Papá!!¡Mira  que lindo! Cuántas flores hay por la calle... ¿Cómo se llaman aquéllas?

Aunque no estaba allí para verlo, hizo su parte, dejó su marca, la belleza para la contemplación y la felicidad de las personas. Entendió lo que aquella señora había hecho.

Al día siguiente, el hombre subió al ómnibus, se sentó junto a la ventana, sacó un paquetito de semillas del bolso. Y así dio continuidad a la Vida, sembrando con entusiasmo y alegría, sus semillas.

 

Muchas veces no entendemos a la gente que se propone metas a largo plazo. Quizás ni siquiera llegue a disfrutar los frutos de ese trabajo, entonces ¿por qué razón esforzarse?

La vida muchas veces nos recompensa en otros aspectos, por ejemplo, sólo imaginar ese sueño concretado nos llena de satisfacción, sentir la seguridad de que otras personas continuarán nuestra labor, entendiendo lo que ello significa, nos da la felicidad que sólo se siente al hacer lo correcto, lo bueno, lo mejor para nuestro prójimo.

Si disfrutamos de lo que hacemos, sin esperar resultados, sin apegarnos a lograr objetivos, alegrándonos de poder hacer algo por los demás, seguramente el mundo sera mucho mejor.

Nancy Brizuela

Los esperamos en Amor y Salud, los miércoles de 15 a 17 hs por fm cristal 89.7

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