Muerte del rugbier: la acusada lloró al ser sometida a una pericia oftalmológica que puede ser clave para el caso

Policiales 29 de septiembre de 2017

El estudio permitirá conocer la agudeza visual de Julieta Silva y así determinar si fue un accidente o un hecho intencional.


Julieta Silva, la mujer detenida por atropellar y matar a su novio, Genaro Fortunato, fue sometida a una pericia oftalmológica en el hospital Schestakow de San Rafael para que se le determine el grado de agudeza visual. El objetivo del examen es saber si la acusada veía correctamente la madrugada en la que ocurrió el hecho.

Se trata de una pericia clave para definir la situación procesal de la joven, ya que la justicia podrá establecer si se trató de un accidente o de un hecho intencional, tal como sostiene la fiscal Andrea Rossi, quien la imputó por "homicidio doblemente agravado por el vínculo de pareja y por alevosía".

La acusada llegó custodiada por varias mujeres del Servicio Penitenciario y lloró desde principio a fin en el hospital. El examen fue practicado por el médico Fernando Fuentes y otro profesional aportado por el abogado Tíndaro Fernández, representante de la familia Fortunato.
 
La semana que viene, ya con los resultados, se empezará a delinear el futuro de Silva. Rossi deberá confirmar su imputación o reconsiderar la carátula inicial. Podrá solicitar el procesamiento bajo el cargo por el que la imputó o algún otro. También deberá plantear la prisión preventiva y si la cumple en la cárcel o en un domicilio.

Hace algunos meses, otro oftalmólogo, Martín Oliva, certificó un importante grado de astigmatismo en la vista de Silva. Fue durante un examen privado que pidió la joven para poder tramitar el carnet de conducir. De esta manera, la pericia se convirtió en la principal arma que tiene la abogada defensora de la detenida para intentar revertir la carátula.

La letrada sostiene que fue un accidente, en que los problemas visuales de Silva, sumados a que no llevaba anteojos, resultaron determinantes para el desenlace final. Asegura que no hubo dolo, sí negligencia o impericia. Por el contrario, la querella fue tajante y no dejó lugar a dudas: Silva tuvo una conducta dolosa y alevosa, al usar su auto para arrollar y matar al joven rugbier, quien estaba en estado de indefensión.

Fortunato murió atropellado el 9 de septiembre pasado tras una discusión con la mujer a la salida del boliche La Mona, en San Rafael. La acusada sostuvo que tras la caída de Genaro del capot, se fue con su Fiat Idea, realizó la "U" y regresó a entregarle un celular al chico. Sin embargo, no vio el cuerpo tirado (no tenía los lentes) por lo que pensó que "había pisado un pozo". Además era una noche lluviosa y poco iluminada. El joven fue arrollado y murió por aplastamiento de cráneo. La última palabra la tendrá el juez Pablo Peñasco.

Por Infobae

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