Sin Plaza para el 24 de marzo

 

Opinion 23 de enero de 2018

Los organismos de derechos humanos en alerta: el gobierno porteño dice que no va a terminar las obras en Plaza de Mayo.

 


 Por Alejandra Dandan 

 

La preocupación no sólo es logística, si no –y sobre todo–, simbólica. Durante la mañana de ayer, un grupo de integrantes de los organismos de derechos humanos se acercó a Plaza de Mayo por la remoción de las baldosas de las Madres. Allí, funcionarios de primera línea de Espacios Públicos del Gobierno porteño –a cargo de las obras en Plaza de Mayo– les advirtió que probablemente no terminen las obras para el 24 de marzo. El final estaba previsto para fines de ese mes. Pero ahora los tiempos parecen distintos: “Nos dijeron que lo más probable es que no lleguen a terminar las obras”, dijo a El Cohete a la Luna uno de los integrantes de las organizaciones. “Esto genera una preocupación para nosotros porque la marcha no va a poder realizarse como todos los años. O sea: en principio no vamos a tener la Plaza”. En el contexto de un gobierno que no se toma vacaciones para avanzar contra los simbólicos del movimiento de derechos humanos, la demora se parece más a una excusa: con los plazos extendidos, la marcha que históricamente confluyó a Plaza de Mayo va a encontrarse con un vallado militarizado como el que cerró al Congreso en el mes de diciembre.
La obra en Plaza de Mayo empezó noviembre con un plazo de cierre previsto en el final del primer trimestre de este año, según publicó el diario La Nación. Las obras incluyen más veredas, caminos y una inversión de 43,8 millones de pesos. Organizaciones de la sociedad civil como Basta de Demoler objetan la obra, anunciaron la presentación de un amparo y cuestionan la reforma de un espacio declarado monumento histórico con un proyecto que ni siquiera pasó por la Legislatura de la Ciudad. El responsable ejecutivo de la obra es el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Eduardo Macchiavelli, uno de los interlocutores del gobierno con los organismos.
Aunque la información sobre el 24 de marzo todavía no es oficial, desde ayer comenzó a ser evaluada como un dato por quienes organizan cada año el acto por el Día Nacional de la Memoria. Desde el cambio de gobierno, la logística para el escenario está a cargo del Directorio de Organismos de Derechos Humanos del Espacio Memoria y Derechos Humanos de la ex ESMA. Allí necesitan saber dónde estará el escenario. Y cuál será la demanda de sonido. Como señalaba ayer uno de sus integrantes, para programar sonido una cosa es que el acto se haga en la Plaza y otra es un tendido a lo largo de avenida de Mayo. Algo de esto se habló ayer con los funcionarios de Ciudad. Quedaron en realizar una reunión y articular o revisar límites y accesos, un encuentro que se supone será el momento en el que el gobierno oficialice –o revise– la decisión.
Actualmente la Plaza cuenta con un vallado amarillo de obra, endeble en términos de seguridad. Es probable que si las obras no terminan, el predio quede protegido por un cordón semejante al usado en el Congreso. La Casa Rosada será así una nueva zona de exclusión.
En tanto, ayer removieron las baldosas de los pañuelos después de un largo camino de negociaciones. Las baldosas ubicadas alrededor de la Pirámide de Mayo son un Sitio de Interés Histórico por Ley 1.653 desde el año 2005. Las razones están contempladas en el proyecto de ley presentado por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora dos años antes. Según ese texto, el lugar “ha contemplado por más de veinticinco años las rondas realizadas por estas incansables mujeres, quienes siguen buscando de modo pacífico la verdad y la justicia en constante lucha por la dignidad humana, suceso que ha trascendido las fronteras nacionales y es tomado como ejemplo con relación a la posibilidad concreta de oposición a las estructuras opresivas”.
Por estas razones, los pañuelos pintados alrededor del radio de 32 hojas de la Pirámide de Mayo hoy uno de los logos mas simbólicos de la lucha de las Madres, aunque en algún momento sólo fueron un “firulete” con el que Hebe de Bonafini encontró una forma sencilla de multiplicarlos. Como sea, cuando en marzo del año pasado el gobierno de la Ciudad puso carteles con base de cemento arriba de los pañuelos de la Plaza, sucedieron dos cosas: 1. el escándalo los obligó a sacarlos pero 2. también les dio una dimensión del peso de esos pañuelos en el universo de los símbolos.
Esta vez, la reforma en Plaza de Mayo incluía proyectos de todo tipo para el radio de pañuelos. Pensaron en concursos de arte. Y hasta una reconstrucción en piedra. Pero hablaron con las madres y las madres les dijeron a todo que no. Eso sucedió tanto con Madres Línea Fundadora como con la Asociación de Madres de Plaza de Mayo. Ambas organizaciones aceptaron, en cambio, sacar las viejas baldosas pero pidieron que cuando concluyan las obras, sean las organizaciones las encargadas de pintar nuevamente las baldosas en el suelo de la Plaza.
Esto que fue una decisión a pura práctica de las Madres, los expertos en arte dicen que habla de un enorme sentido político. Los pañuelos grabados en piedra, dicen, implicaría monumentalizarlos de manera oficial, especialmente si lo hace el Estado. Eso sería desvirtuar por completo la práctica de memoria viva, y espontánea que le dio origen a las pintadas. “La Plaza de Mayo es un ‘lugar de memoria’ para las Madres y los lugares de memoria se diferencian de los monumentos justamente porque se constituyen por la espontaneidad y su carácter efímero”.
Así, se articularon acuerdos. Y quedó claro que mientras duren las obras, las marchas continuarán todos los jueves. El jueves pasado todo sucedió como se esperaba. Pero el viernes, a Hebe se le ocurrió pedirle al gobierno porteño las baldosas como parte del patrimonio histórico del pueblo. “Queremos conservar la memoria de los que luchan”, dijo a la gente de Espacios Públicos. Y así se gestó la gesta de salvación de las baldosas. Ayer a la mañana, ella se paró a observar las maniobras de extracción de baldosas que se levantaron y colocaron en placas de madera 1,20 por 1,80 mts. cubiertas por un plástico. De acuerdo a los acuerdos, dos pañuelos irán a Madres Linea Fundadora, otros dos al Espacio memoria y Derechos Humanos de la ex ESMA y el resto –todos los que entren, dijo Hebe– a la Asociación de las Madres.

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